Historias
 
 
Marisa, uruguaya
Hace doce años llegó a Madrid desde Montevideo, un año más tarde se instaló en Mallorca.


Antes de España
La ida de Uruguay, las expectativas
El trabajo, los "papeles"
El idioma, las costumbres, la forma de vivir en España
Las relaciones sociales
La imagen de los inmigrantes, de los países de América Latina
Los viajes a Uruguay


Marisa

 
 



Antes de España
Llegué hace casi diez años, y me vine porque lo tenía clarísimo de hace muchísimo tiempo, y a raiz de que tuve la oportunidad de viajar un mes y medio por algunas ciudades de Europa, y me pareció que la próxima vez ya tenía que inteintar salir pero no de turista... sino que intentar una vida fuera de mi país. Me fue quedando pendiente, y fue buscar el momento adecuado, y desde el primer viaje ese pasaron... unos cuatro o cinco años, y un poco tenía como referencia,

que está muy presente en nosotros la otra migración, de nuestros antepasados, todos venimos de una familia que emigró hace mil años, en el caso de mis abuelos, se habían ido de Europa por la guerra, y ellos habían viajado a un lugar con una lengua diferente, y yo me puse como punto de partida, ir a un lugar con la misma lengua, que era España. Pero la meta había sido siempre llegar a Italia
      
 
Yo quería conectar con el mundo ése de la ópera, del canto que era lo que a mí me movía, al menos intentar seguir haciendo algo, y después en el Uruguay tampoco estaba yo en una situación que necesitara irme, pero no me costaba mucho, tenía un trabajo fijo, administrativa, un trabajo que a mí no me aportaba nada, en el estado, como técnica administrativa, y ta.

En realidad económicamente tampoco era una maravilla, había logrado tener independencia, mi casa, con una hipoteca para treinta años, pero bueno, se está pagando, pero bueno, no tenía mucho tiempo para dedicarme a lo que a mí me gustaba, no tenía muchas razones para quedarme tampoco, y con lo del canto buscaba algo más profesional, que dejara de ser un hobby, y tenía esa ilusión de dedicarme de lleno a esa actividad.

Hoy prácticamente estoy en la misma situación, prácticamente sí, el canto hoy sigue estando en un nivel secundario, lo que pasa es que... será cosa del destino... (risas)



La ida de Uruguay, las expectativas
Me vine directamente para España, y empecé con Madrid, tenía un contacto, y yo como soy muy así, muy a la mío, incluso no me gusta llegar a depender de alguien, no, que te están esperando... yo ya no era ninguna nena... (risas)

Y claro, lo primero que hice fue ponerme a buscar trabajo, compraba el periódico, todo era diferente, todo era complicado, porque uno cuando llega, la persona que supuestamente me iba a recibir, no habíamos quedado concretamente en nada, no estaba en la casa, y por causalidad tenía un teléfono de un hermano de un amigo mío, que de casualidad había viajado con el coro éste, y estaba en Madrid, entonces lo llamo, y afortunadamente me pudo dar alojamiento la primera semana, porque era verano, eran cantantes, y habían salido de gira.

Yo me había demorado porque estaba esperando que me diesen el dinero de la paga de mi trabajo. En ese momento me ofrecieron una indemnización por irme de funcionario público, me deban una paga, de acuerdo a los años que había trabajado, no?

Yo había trabajado diez años, y me tocaban doscientas diez mil pesetas (risas), nada! Pero pagué el billete de venida a España, no quería volver, y bueno, y así en Madrid, y al final esta gente volvió, me fui a una pensión, y al cabo del tiempo, pensaba, estoy gastando el dinero pero no me está ingresando, entonces te empezás a mover, y ves que no es tan fácil conseguir trabajo.

Y entré a trabajar... bueno, a los quince días se murió mi padre en Uruguay, y eso fue una cosa que... muy fuerte, él estaba mal del corazón, antes de salir él me dijo, "no, andáte tranquila, que estoy bien...", en la familia, a pesar de que mi madre no se hacía mucho a la idea, mi padre siempre tenía la ilusión de venir a visitarme, "te voy a ir a ver ahí", él tenía mucha ilusión de venir a conocer España, que nunca había venido...

Y bueno, fue esa mala suerte entre comillas, que me hizo la llegada más dura de lo que se puede, con una inestabilidad absoluta, en una pensión, que si me volvía, ya no podía regresar, entonces tenía que elegir, yo cuando me entero, ya había pasado todo, que si el tiempo me hubiera dado para verlo con vida, por supuesto que no medís consecuencias, ni nada, entonces qué iba a hacer?

Llorar, pero nada más. Fui como muy fría en ese momento, y antepuse ante todo la situación más favorable a mi persona, parece un poco egoísta, me pareció que era lo más práctico, si me hubiera ido ahí no hubiera servido para nada.

Ya había pasado todo, qué iba a hacer ahí? Ya de ahí me tuve que decidir a quedarme, no te importa nada, sentí un fuerte abandono de mi familia directa, sentí que eso era lo que tenía que hacer, sentí que mi padre también hubiera querido ver cómo me desenvolvía en otro país, que él me hubiera querido ver bien acá, que yo hiciera lo que a mí me gustaba, su muerte fue un imprevisto, incluso habíamos quedado de acuerdo en que yo esperaba a los resultados últimos de su salud, y él estaba bien cuando yo partí, si él no hubiera estado bien, me hubiera quedado. Y me quedé.



El trabajo, los "papeles"
Yo llegué con nacionalidad italiana, cosa que en esa época parecía que te lo hacía todo muy fácil, pero en esa época no tenían muy claro lo que significaba la comunidad europea, entonces, si te preguntaban si te podía contratar, muchos te ponían pegas y te decían que no, y era mala información... entonces empecé a trabajar en negro.

El primer trabajo que me sale es como animadora de pista en una discoteca, entonces imagináte los ánimos que tenía para estar bailando de noche!, pero bueno, tenía que comer, la vida nocturna en Madrid era lo más fácil, porque uno está acostumbrado a otra vida nocturna.

Que chicas pongan copas en una barra no es lo que más se ve en Uruguay, tal vez ahora sí, pero antes no, pero acá sí, en Europa, es un trabajo más, de relaciones públicas, tenés que empezar a discriminar también cuál es la historia, porque también siempre va muy unido esto a lo que es prostitución, tenés que aprender a interpretar los códigos, porque por ahí te vas a meter a sitios que no son los que vos estás buscando.

Bueno, yo pensaba que como conocía a esa persona que estaba vinculada con el mundo de la música al que yo quería llegar, y al tener, claro, alguna cierta facilidad entre comillas, que de hecho me la ofreció, lo que pasa es que por testarudez mía, que no me gusta pedir favores, ella me plantea al principio que lo mejor que tendría que hacer es compartir piso.

Claro, el concepto de que yo tenía que compartir con una desconocida, no me entraba en la cabeza, porque yo estaba acostumbrada a vivir sola, a no depender de nadie, y a tener independencia absoluta y después, ilusa de mí, yo pretendía trasladar esa forma de vida a otra geografía, como que iba a ser súper fácil, porque como estás acostumbrado a sobrevivir con otras dificultades, decís bueno, para mí, esto, son pavadas, y eso te sirve, ese entrenamiento previo que traemos te sirve mucho, para sobrevivir aquí.

Pero claro, yo de ese lado, no, quería hacerlo por mi cuenta y a mí manera, incluso la audición que esta chica me ofrece tampoco era lo que yo quería, entonces yo, trabajando de noche, me afectó muchísimo la voz, y pensaba que ya no podría volver a cantar, ya ni hablaba con mi propia voz, el estar siempre de noche me afectó.

Entonces era mi época de murciélago, era un murciélago que vivía de noche, y me pasé un tiempo así, hasta que empecé a replantearme qué estoy haciendo, así no voy a ningún lado, esto no va más. Entonces empiezo a buscar trabajo en alguna ciudad cerca del mar, y me sorprendí a mí misma, porque jamás hubiera pensado que tenía importancia para mí el querer ver algo que era imposible en Madrid, pero claro, yo venía de Montevideo.

Cuando dejás de verlo, te das cuenta que te falta. Entonces empiezo a plantearme que tengo que irme a una ciudad con mar, necesito más sol, mar. Y pensé en Ibiza, que es de las Baleares la que yo tenía más presente, una isla así más loca, más divertida, y decía, me voy a Ibiza. Y una amiga me presenta a otra uruguaya, y me dice, "mirá, ella también se quiere ir a Menorca, te la presento, y tal", y entonces, resumiendo esta historia en Madrid,

nunca terminaba de conseguir un lugar para trabajar que me convenciera, y cambiaba todo el tiempo, tenía una vivienda por mes, era muy agotador el tema éste, y los trabajos siempre eran servir copas, o algo así, y estaban mal pagados, y al no tener yo un alquiler de un piso, en las pensiones se me iba todo, estaba siempre al día.
      
 
La posibilidad de poder seguir quedaba cada vez más lejana, y dije, yo a esto no vine, y al principio mucha fiesta, pero yo no quiero hacer esto, o no aspiraba yo a algo diferente?

Entonces con esta chica dijimos de ir a Mallorca, a mí económicamente me venía bien venir con otra persona, vinimos una semana, juntas, yo lo tenía clarísimo que me tenía que quedar, ella no lo tenía tan claro, ya me la jugaba la última carta a Mallorca, y al día siguiente que llegamos ya me puse a buscar un trabajo y bueno, ella también tenía idea de quedarse pero volvía primero a Madrid.

Y yo me quedé, conseguimos un hostal en Paguera, bastante lejos de Palma, pero lo podíamos pagar entre las dos, y yo dije bueno, tengo que conseguir trabajo, no hay alternativa. Y conseguí uno de venta puerta a puerta, había tenido ya una experiencia en madrid, y había durado un día, pero me tocó lo mismo aquí, pero bueno, era distinto.

Siempre el tema del contrato, tenía que ir a este tipo de trabajos que nadie los quería hacer. Aquí era uruguaya, pero por ignorancia, no estaba claro el tema de la Comunidad Europea, más me trataban como extranjera, no era española, si era italiana daba igual, ése era el tema.
      
 
Además, tampoco tenía claro qué hacer... Pero Mallorca me atrapó inmediatamente, el clima, era verano, el mar, tomaba sol, aquellas ganas terribles que tenía de estar con mar, disfrutarlo, había estado en Canarias, buscando ese sitio, pero Mallorca tuvo un magnetismo para mí, que tampoco sentí en la costa de Málaga, que también estuve por ahí. Aquí sí me sentí atraída, a lo mejor también porque no me quedaba otra posibilidad en ese momento.

Ya en Mallorca, trabajo al principio conseguí por el periódico, preguntaba cómo se llamaba el eqiuvalente aquí del Segunda mano de Madrid, es el Trueque, y buscaba ahí, piso, trabajo... y claro, a mí me daba igual el trabajo que fuera, necesitaba que me ingresara dinero, bueno, igual no, siempre que no fuera prostitución cuidar niños o viejos, que no quería...

Entonces, después me entero que había una convocatoria en el Teatro Principal de Palma, me presento a la convocatoria, con tan mala suerte que el día que tengo que presentarme a la audición, porque ya habían pasado las pruebas, porque pedí una audición especial, me la conceden, y ése día, tengo un accidente, en el autobús, y me atropellan... y al día siguiente fui al Teatro con la escayola, a pedir disculpas, que me había accidentado yendo a la audición, por supuesto no me repitieron la audición especial, y tuve que esperar hasta la siguiente convocatoria.

Por supuesto, tuve que dejar de trabajar, no estaba contratada porque estaba cambiando de trabajo, había conseguido uno nuevo, estaba sin contratar, todo en plan trucho, porque no les convenía, era lo mismo para mí en ese momento, y a mí, no poder ir a trabajar durante un montón de tiempo, me era un desastre, tuve suerte que la compañía de seguros del autobús se hizo cargo de toda mi rehabilitación, incluso después cobré una indemnización después de un año.

Pero bueno, cosas que te pasan, que no tenés ni idea qué hacer, yo no tenía previsto qué hacer en caso de accidente. Menos mal que se hicieron cargo de mí, porque yo no tenía para dónde tirar, entonces queda postergado el tema de la prueba, para cuando yo estuviera recuperada, y era una manera de volver a reenganchar con lo que yo quería, pero claro, sigue siendo secundario como actividad.

El pago es muy simbólico, por lo tanto no se puede vivir con eso que se paga, entonces claro, volvía a estar en el mismo círculo vicioso, me tengo que ganar la vida con otro trabajo, que me supone todo el horario de ocho horas, que luego tampoco te permite seguir con tus horarios, o con tu vida, y van pasando los años, y vas perdiendo la edad para entrar a determinados lugares, como el conservatorio, y se te va pasando la edad para segur estudiando y claro, tenés que tener disponibiildad de horarios y dinero para sostenerlo, y en realidad, me encontré con la misma situación que allá, o parecida (risas).



El idioma, las costumbres, la forma de vivir en España
Yo estuve nueve meses en Madrid, era como la primera meta, que la última era Italia, no? que nunca llegué todavía, está pendiente.

Luego cuando estás viveindo en el lugar, te empezás a encontrar con gente que no es la misma que cuando venías de turista, y vos la ves, que es una sociedad que no es tan amable, que no es tan educada, que no es tan culta, en el modo de hablar tan imperativo de Madrid " ven, trae", la forma de hablar dando órdenes permanentemente.

Al principio me sentía muy mal, pensaba que era algo dirigido a mí, hasta que después me dí cuenta que es la manera en que se tratan entre ellos también, entonces empecé a ver que es su manera de relacionarse, su bola, y es esa modalidad, pero en realidad era eso lo que en principio me tocó.



Las relaciones sociales
Cuando llegué, yo estaba en un plan muy positivo. Además, me fui a vivir a un sitio turístico, y toda la gente está dispuesta a pasarlo bien, a disfrutar del buen clima, y como que eso hace que toda la gente sonría, el buenos días en cualquier idioma, la sonrisa en la cara, que no es lo mismo que el ritmo de una ciudad, que todo el mundo va malumorado, que se le va el autobús, es otro ritmo, no en general, te das cuenta de la diferencia...

Luego, cuando ya llevas un tiempo aquí vas descubriendo otras realidades, la gente que no es de aquí, los que viven aquí, pero bueno...

En Madrid me vinculé con gente que yo ya había contactado por la actividad del coro, en Montevideo, gente que tenía que ver con lo mío, pero en realidad no tuve mucho contacto con otra gente.

Después me hice amiga de una compañera de trabajo madrileña, la única madrileña con la que trabajé, y estaba ella en una etapa adolescente muy loca, y justo yo en otra etapa loca, no adolescente, pero loca igual, y teníamos una relación muy maternal, que no tenía mucho sentido, y no terminó muy bien la relación, no sé ahora nada de su vida. Y en Mallorca, al principio no conocía a nadie, después conectás con uno, con otro, era fácil conectar con la gente, más fácil contactar con la gente que en Madrid, supongo que porque están más habituados a conectar con el turista, como que al principio son así, pero después es diferente.

Acá funciona todo por boca a boca, que es lo que realmente funciona para buscar piso por ejemplo, te dicen, ah! Tenés que decirle a tal, todo el mundo sabe todo, todo el mundo se conoce, para buscar cualquier cosa, trabajo, piso, lo que sea, es así.

Ahora es una época en que estoy como a la mitad de mi vida, creo que logré más cosas allá con más dificultades que aquí con menos, o con las mismas, pero desde otro putno de vista.

Las dificultades más que nada, a lo mejor son económicas, y no tener determinada disponibilidad de dinero para hacer tal cosa, pero en realidad, si me pongo a pensar, allá había logrado tener mi casa, cosa que aquí no he podido, estoy como a la par en realidad, y en cuanto a la personalidad,

sí que me ha cambiado, como que anulás un poco los sentimientos, porque lamentablemente, para autoprotegerme, te mimetizás un poco con la sociedad del lugar en el que estás viviendo, porque es inevitable... me mimeticé con el hecho de ser más reservado, ya no abrirme tanto a lo desconcido, de una manera desinteresada, más abierta,
      
 
Es como que ya uno se cierra más, tiene una desconfianza a las amistades sobre todo, cosa que yo antes nada que ver, era súper abierta, y todo lo nuevo bienvenido, en cambio, ahora, es al revés.
Aquí hay un dicho que me sorprendió mucho, que sé si tú lo habías oído, "piensa mal y acertarás", y claro, es muy fuerte, cómo viene esto, de dónde viene esto, si está tan arraigado, la sabiduría popular dice esto? Porque "piensa mal y acertarás", cuánta mala experiencia que hay detrás de todo esto!
      
 
Entonces tenés que estar suponiendo de antemano que te van a cagar, para que si no te cagan, decís, ah, mirá, la excepción... y decís, qué bárbaro, cómo es la historia?

Otra cosa que me llamó la atención, es que acá, yo soy una persona que río con mucha facilidad, me río fácilmente, tengo una risa de que está siempre todo bien, a lo mejor no está todo bien, pero para el exterior, parece que estoy alegre, feliz.

Y llama la atención que estés feliz, y no que estés llorando penas, no es común eso, como que llama mucho la atención, por qué es tan feliz, no le pasa nada? Y yo me río porque soy así, porque soy feliz, porque me sale, y no tendría por qué llamar tanto la atención, pero caés en la cuenta porque lo dice mucha gente, y..

Tengo un núcleo de gente, de amistades, que hasta cierto punto son hasta necesarias, y esta persona digo, bueh, está, pero tenés que tener amigos, no podés estar aislado, tenés que tener una comunicación con la gente, hay gente que te aporta más, otra que te aporta menos...

y al principio me faltaban... tenía que cambiar yo cosas para hacerme amigos, cambiar la forma de hablar, cambiar el acento, no en este caso, lo sigo haciendo, más que nada no por perder identidad, ni por camuflarme, ni por esconderme, ni por nada, simplemente, por pura practicidad y comodidad...
      
 

La imagen de los inmigrantes, de los países de América Latina
Está el concepto de que el inmigrante tiene que ser un tísico muerto de hambre desesperado que salió escapando de su país, y eso no cuadra, porque hay muchos motivos por los que uno emigra, y mi caso no fue exactamente ése, el económico no fue, entonces la gente no entiende, cómo sudamericana, países subdesarrollados...

Es una cosa muy extraña, suena muy arrogante decirlo, pero yo no me sentía inferior sino todo lo contrario, (risas), a lo mejor lo sigo manteniendo, ahora lo comprendo de otra manera, pero por ejemplo, una de las características que más me han molestado, es que me quieran explicar cómo es mi país a mí, curiosamente sin haber estado nunca esa persona en ese país...

Yo explico cómo somos, porque incluso me explican mis paisajes, es tropical dicen (risas), palmeras, cosas que claro que todo el mundo traslada Cuba a sudamérica, no tienen idea de las distancias que hay, ah" sí, me dicen, yo tengo un conocido en Venezuela... ", para ellos es todo lo mismo.

Basta con que te escuchen el acento para que te pregunten, ah!, sos argentina? No, soy de Uruguay, de Montevideo, y ahí empiezan, todas las preguntas, y preguntas que a vos te parecen tan tontas! O ya te digo, o te dan una cátedra de cómo somos los latinoamericanos, cómo vivimos, qué hacemos y dónde está, a qué hemos llegado, ellos me cuentan mi vida, o la vida de mi país, no han estado nunca, pero ellos se sienten con esa autoridad, al principio te hace gracia, tratás un poco de contarles un poco la realidad, y que vos por suerte tenés la posibilidad de conocer las dos, algunos se lo toman a bien, otros a mal, y el tema es tratar de pasar del tema, y dejar que piensen lo que quieran...

Ellos son el mundo, tienen como un concepto, no sé, a mí me gusta muchísimo viajar, no de vacaciones a hotel cinco estrellas, sino agarrar la mochila, hacer autoestop a la aventura, con ganas de conocer, otras culturas, otros paisajes, otra gente, por el gusto de ver, nada más y de tener experiencias y vivirlo, y otra de las cosas, es que uno viaja y lo único que te preguntan aquí, es "qué tal la marcha?", o sea, como que, te preguntan, "hay agite'", me fui a Túnez por ejemplo, y me preguntan si había marcha, lo único que entienden pr un viaje es que haya agite, bailar, y no les importa nada la parte cultural, en general digo, también hay gente que viaje, pero es la menos.

Aquí en Mallorca, tiene las características de una isla, en vez de abrirse, la cosa es protegerse del exterior, eso se puede justificar en la gente que es de aquí, pero no en la gente que peninsular también, que también lo hay con esta manera, de no preocuparse por el exterior, por ignorancia también, cada uno tiene su pueblo, su camino, ni se plantean que existe otro país...

Yo no me siento diferente, a lo mejor ellos me sienten a mí diferente, eso es lo curioso, el contraste, yo para nada me siento diferente, y lo noto que no lo soy, soy una más, a lo mejor se dan cuenta que yo no tengo ese sentimiento, como que a veces me quieren hacer sentir diferente, y en mi caso, si tengo diferencias, son todas positivas, no es que sean despectivas, las que yo siento.

Siempre digo qué suerte de haber nacido del otro lado del charco, porque puedo tener una visión más amplia de lo que es el mundo, entonces es una ventaja de haber vivido en los dos lugares, mi formación estuvo del otro lado, y estoy muy contenta de que haya sido así.

Sin embargo no necesito esa parte, porque será porque mi carácter será más desarraigado, algunos necesitan más a su familia, a su casa, para mí ahora es el lugar adónde estoy, porque, por todo lo que viví aquí, lo mío fue voluntario, a mí nadie me obligó, ni mi familia, ni nada, a lo mejor, hay gente que ha tenido que salir por diferencias políticas por ejemplo, que se han ido por patas de un país, lo mío fue voluntario, y asumo todas las consecuencias.

No me arrepiento, y toda la experiencia la vivo como muy positiva, pero claro, con este resumen, la verdad que lo que veo que extraño es la profundidad en las amistades, las de allá están siempre ahí, y no las mueve la distancia.

Acá como que los sentimientos son más superficiales, son más alrededor de lo material, y realmente no me queda nada, ni entender no se llegan ni a plantear, entonces yo tengo esta capacidad de decir lo que me gusta más, lo que me puede aportar más, de un lado y del otro, y de eso lo siento como una ventaja.



Los viajes a Uruguay
Volví a Uruguay dos veces y las dos veces, uno va con una idea de que dejás una imagen plasmada en la retina que parece que la vas a retomar como que está en una foto, fija... y era invierno, llovía torrencialmente, y hacía calor la vez anterior, cosa que acá era invierno.

Era como que todo el país me estaba diciendo, andáte, mis padres también, pero no, en realidad no es eso, la iamgen de la que dejé es la que retomás cuando volvés, ves a la gente estancada, ves todas las cosas deterioradas, y con toda la gente que te pensás que te la vas a encontrar igual que la dejaste, pero claro, la gente se ha casado, ha tenido hijos, se han divorciado, cosas que, que la gente va cambiando, y crece, y eso fue angustiante.

Era todo complicado, lo que significó el traslado de la casa de mi madre, que ahora la tiene mi hermano, entonces yo no volvía al mismo lugar, tal cual lo había dejado, había un lío de casas, cosas mías por un lado, por el otro, no había ni una sola cosa que se había quedado para esperarme, caos total, que yo traté de solucionar, que por suerte pude, y eso me devolvió un poco el papel de oveja negra buen.

Claro porque la imagen que había quedado, de que yo había abandonado todo lo mío, la familia, todo, y al volver, como me ocupé de lo que se tendrían que haber ocupado los que habían quedado, y poner en su sitio las cosas, y reencaminarlas.

Ahí ya se me devuelve a reconocer, como sí me intereso por mis cosas, además las arreglo, la sucesión, el tema de la casa, que se había vendido, y que había que buscar otra casa para mi madre, todas unas historias que me volví loca, todo eso, y además tampoco tenía un trabajo fijo aquí, había buena onda, me esperaban, pero nada más yo cuando me fui, acababa de cobrar la indemnización, estaba en un trabajo sin contrato, me debían tres o cuatro meses de un trabajo anterior, estaba en una situación muy precaria, entonces decido venirme porque había que irse, problemas aquí, más los que había por allá, se daba una cosa que...

Pero quería volver, pero los pocos meses que había estado acá, me atraían más que toda la vida allá, entonces dije, tengo que volver...

Yo siento que vivo aquí más despreocupada, disfrutando más del clima, de la naturaleza, lo que te aletarga un poco, en cuanto a las aspiraciones y al cómo te explico, te amuerma, te aquieta, como que te sentís cómoda, estando, es una ciudad muy pueblerina, tenés que olvidarte de buscarte un sentido no es que te los encuentres así, eso te achata.

Cuando estaba allá estaba haciendo más cosas, aquí también hago cosas, pero en otra medida, como que estoy más descansada aquí...